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P

Partidos Políticos

En teoría social en general, los partidos políticos parecerían ser los canales de conexión entre la Sociedad y el Estado. Como medio de mantenimiento de la cohesión social de parte del Estado hacia la Sociedad. Y como mecanismo de satisfacción de las demandas de la Sociedad en el Estado. Los partidos políticos son fundamentales para el funcionamiento armónico de las democracias contemporáneas. Estas contemplan la posibilidad de que haya un partido ganador, pero que el resto de los partidos políticos perdedores de una elección, sigan constituyendo organizaciones sociales de incidencia en la vida política regional y nacional.

Los partidos políticos tienden a conformar entre ellos, según la Ciencia Política, sistemas de partidos que regulan el funcionamiento de la vida democrática y la estructura del sistema político, así como las formas de competencia entre partidos.

Según el artículo Nº2 de la Ley orgánica de partidos políticos de la República Argentina[1], los partidos políticos son instrumentos necesarios para la formulación y realización de la política nacional. Su función exclusiva es la nominación de candidatos para cargos públicos electivos. Según esta ley, para que exista un Partido, es necesario un grupo de electores y de afiliados reunidos por un vínculo político permanente en primer lugar, por otra parte, la organización estable y una carta orgánica que especifique las normas de funcionamiento de la organización. Para funcionar legalmente y poder aspirar a cargos institucionales, es necesario que sean reconocidos jurídicamente, lo que comporta su inscripción en el registro público correspondiente.[2]
Acotados a dicha ley, los partidos son regionales cuando son reconocidos por menos de cinco distritos electorales y partidos de orden nacional cuando son reconocidos por más de dicho número.

La Ley también observa la posibilidad de constitución de Alianzas partidarias para determinadas elecciones. Siempre y cuando sean observadas en las cartas orgánicas de los correspondientes partidos y sean validados ante la autoridad judicial correspondiente. Esta última observación es importante, debido a que el sistema político en Argentina es predominantemente de alianzas. Se caracteriza por la competencia de dos o tres grandes alianzas de partidos políticos de masas y pequeños partidos que tienen representación en el Congreso Nacional.

La Constitución de la Nación Argentina[3], establece que los partidos políticos son de constitución libre. El Estado los debe apoyar económicamente y a su vez debe garantizar una organización democrática, la representación de las minorías. Otra función que les otorga la Constitución Nacional es la de asegurar el reclutamiento de candidatos para las elecciones nacionales y provinciales. También este artículo establece que los partidos políticos deben hacer público su patrimonio.

Para el sociólogo Max Weber, los partidos políticos son una forma de Acción social  que descansa en el reclutamiento libre de los individuos. Tiene como fin proporcionar poder a su dirigente dentro de su asociación y otorgar por ese medio a sus miembros activos determinadas posibilidades, beneficios materiales o inmateriales[4].

Para el politólogo italiano Giovanni Sartori[5], la definición debe hacer hincapié en una cuestión de efectividad o concreción de objetivos, un partido político es grupo político que se presenta a competir en elecciones y que puede mediante ellas adquirir cargos públicos.

Entre las funciones principales de los partidos políticos, se encuentran la movilización de masas, y la estructuración del voto, el reclutamiento de líderes políticos, la planificación de políticas públicas, y la agregación de intereses individuales en intereses colectivos.

Es en Estados Unidos del siglo XIX y en Europa donde se remonta el origen de los partidos políticos. Duverger[6] establece una clara diferenciación entre partidos de masas y partidos de cuadro. Los primeros tienen gran cantidad de afiliados, de votos y de posibilidades de acceder a cargos públicos mediante elecciones. Son flexibles en cuanto a sus normas y tienen gran representatividad territorial. Los partidos de cuadro, en cambio, son más disciplinados, y verticalistas, de menos miembros y más cuadros de dirigencia política.

 

Gabriela Cévalo boro, Facultad de ciencias sociales, UBA



[1] Ley Órganica de Partidos Políticos de la República Argentina Nº23.298, artículo Nº2  

 

[2] Ley Órganica de Partidos Políticos de la República Argentina Nº23.298, artículo Nº 3 inciso C.

[3] Constitucion Nacional Republica Argentina, Artículo Nº38.

[4] Weber, M. (1922) Economía y Sociedad, Fondo de cultura económica, Buenos Aires, página 228.

[5] Sartori, G. (1976) Partidos y sistemas de partidos, Alianza Editorial, Madrid, página 297.

[6] Duverger, M. (1951) Los partidos políticos, Fondo de Cultura Económica, México.

Pobreza

La pobreza es la condición socioeconómica de una parte de la población que no puede acceder o carece de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas que permiten un adecuado nivel y calidad de vida tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable. Generalmente es   resultado de procesos históricos de exclusión social.

Se trata de un concepto complejo y multidimensional que puede interpretarse  de diferentes maneras. Ya sea mediante una visión economicista que privilegie la medición y determinación de esta a través de los ingresos, o mediante una visión sociológica o histórica acerca de las posibles causas de la existencia de la pobreza.

El economista clásico Adam Smith define la pobreza teniendo en cuenta el nivel de desarrollo y las costumbres de una sociedad. Entiende por mercancías necesarias no solo  las indispensables para el sustento de la vida biológica, sino todas aquellas cuya carencia es, según las costumbres de un país, algo inapropiado.[1] . Por tanto, sería  fundamental definir el estilo de vida generalmente compartido o aprobado en cada sociedad y evaluar si hay un punto en la escala de la distribución de recursos por debajo del cual las familias encuentran dificultades crecientes para compartir las costumbres, actividades y dietas que conforman ese estilo de vida de una sociedad en un momento de la historia16

Para Georg Simmel, sociólogo del siglo XIX,  la separación entre los pobres y el resto de la población es relacional, no absoluta. La definición de pobreza recae en la relación específica entre los grupos sociales[2]. La pobreza es para el autor un fenómeno en sí, sino el  hecho de ocupar un lugar determinado en la estructura social con relación al lugar de otros.

En la misma línea de opinión se encuentra el sociólogo Karl Marx, que afirma que la pobreza es una condición estructural del desarrollo del capitalismo como modo de producción.[3] Es que cuanto mayor sean las capas de la clase obrera formadas por menesterosos, enfermizos y el ejército de reserva (trabajadores desocupados), tanto mayor será el pauperismo oficial. Por otra parte el aumento de la acumulación de capital, por los grupos propietarios, responde directamente al aumento de la pauperización de la población.

Los sociólogos de la primera mitad del siglo XX se concentraron en la satisfacción de necesidades físicas como al referencia en la identificación de la pobreza. El primer error ha sido pensar que la eficiencia física del individuo podía estar separada de su bienestar psicológico, sin tener en cuenta la estructura o el tipo de sociedad en la cual vive.

Generalmente, para medir la pobreza, se utiliza el concepto de “línea de pobreza” como indicador estadístico. Según el informe de Desarrollo Humano de 2014 de Naciones Unidas, uno de cada cinco habitantes del mundo vive en situación de pobreza o pobreza extrema[4].

El PNUD destaca tres categorías de pobreza. La pobreza extrema, general y la pobreza humana. Una persona en una situación de pobreza extrema no tiene los medios para satisfacer  sus necesidades alimenticias. Una persona que está dentro de la pobreza general no puede satisfacer otro tipo de necesidades como ropa o techo. La pobreza humana, en cambio, tiene que ver con el acceso a la educación, a la salud o a una alta expectativa de vida.[5]

La pobreza suele entenderse a grandes rasgos de manera absoluta o relativa. La primera se trata de un aspecto más material o económico. Mientras que la segunda considera la pobreza del individuos en función de la sociedad en la que vive. Uno de los pioneros en la identificación de los pobres es Rowntree[6]. Su concepto de pobreza está definido en relación a las necesidades básicas para el mantenimiento de la eficacia física, la comida, la vivienda o la vestimenta. 

Su método de medición era la línea de pobreza correspondiente a los ingresos requeridos para acceder a las necesidades básicas.

Esta línea variaba según la constitución de las familias y quien no alcanzaba a ser considerado como pobre. Esta manera de medir la pobreza es considerada por algunos autores como extremadamente restrictiva.

Gabriela Cévalo Boro, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

 



[1] Smith, A. (1776), Investigación de la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, Madrid, Alianza, página 194.

[2] Simmel, G. (1865), Sociología. Estudios sobre las formas de socialización, Revista de Occidente, Madrid.

[3] Marx, K (1867) El Capital, tomo 1, capítulo 23,Buenos Aires, Siglo XXI editores, página 802.

[4]PNUD (2014), Índices de desarrollo humano, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

[5] AA VV (2013), La cooperación sur-sur en la construcción de la Agenda post-2015 : aportes para el debate , Buenos Aires , Programa Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD página 35.

[6] Rowntree, S. (1901), Pobreza, un estudio de la vida urbana, Londres, Macmillan.


Pobreza en el AMBA

El Área Metropolitana de Buenos Aires produce el 48% del producto bruto argentino, su población equivale a 95% a la población total de la Provincia de Buenos Aires. Fue el epicentro de la industrialización durante el siglo XX. Y continúa siendo en la actualidad un centro económico, cultural y político del país. 15 millones de habitantes, 40 municipios, una ciudad autónoma según el último censo nacional. La ciudad capital ha tenido y tiene como en casi todas los países latinoamericanos, un papel importante en el devenir histórico y político del país. La división política de la ciudad tiene consecuencias relevantes para su gobierno y, por lo tanto, para la calidad de vida de sus habitantes. La preocupación compartida no implica, desde ya, propuestas homogéneas de soluciones.

Sin embargo, es la segunda región más pobre del país (la primera es el noroeste).[1]

No solo la diferencia es grande con el resto del país, si no en la división entre capital federal y el conurbano. Allí, mientras que el 6% de los habitantes de CABA tiene necesidades básicas insatisfechas, el porcentaje aumenta a 9,4% en el conurbano boenaerense.

Contradicciones, es un problema de desigualdad

Siendo entonces, la tercera metrópolis más grande de Latinoamérica, caracterizada por su centro pujante de carácter económico, político y cultural. Siendo sede del gobierno nacional del país, y asimismo, de alguna manera el centro del país, ¿Cómo se explica que el área metropolitana de buenos aires, sea la segunda región más pobre del mismo?

Repaso histórico

Mencionamos especialmente el tremendo impacto que significó el genocidio llamado Proceso de Reorganización Nacional. Su emblemático ministro José Alfredo Martínez de Hoz propuso una Argentina para pocos, sin piedad por aquellos que quedarían afuera: los excluidos. El proceso de paralización del modelo de industrialización por sustitución de importaciones por parte de la dictadura y la profundización de una economía neoliberal, fue un proceso que no se detuvo con el advenimiento de la democracia y término de consolidarse durante la década de 1990.

Dando lugar al más brutal proceso de exclusión social en la metrópoli Buenos Aires, que acentuó la brecha de desigualdad entre quienes concentran la riqueza y quienes sobreviven en niveles de pobreza inexplicables a la luz de la calidad y cantidad de recursos disponibles.

La década del noventa, pináculo de estas prácticas, instaló en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) un nuevo y sensible punto de agenda: la guerra por el suelo. Facilitada por la red de autopistas, ricos y pobres disputaron tierras palmo a palmo con asentamientos y barrios cerrados sin reparar en cotas hídricas ni humedales, entre otras irregularidades. La superficie ocupada por emprendimientos exclusivos es hoy dos veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires, en la que se registran 580 urbanizaciones con un total de 100 mil partidas inmobiliarias.

La política económica del menemato y la convertibilidad desembocaron en una de las crisis sociales y económicas más virulentas del país.

Para octubre de 2002, 61% de la población del Conurbano estaba bajo la línea de pobreza y 30%, por debajo de la línea de indigencia[2]. Pero también tuvo su contracara en la crisis institucional y política, que se resumió en el paso de más de 6 presidentes distintos en menos de un mes.

Para 2003, con la llegada del kirchnerismo al poder, el país, pudo aprovechar del viento de cola de la economía mundial y encarar una recuperación. El boom de los commodities debido al crecimiento de la demanda de materias primas en china, posibilito el crecimiento de la economía a tasas nunca antes vistas. Solo habría que tener en claro una forma de planeamiento que permitiera que la estabilidad económica del país no dependa del precio de los commodities, además de no afianzar un neoextractivismo y reprimarización de la economía. Objetivo que no se logró y que a pesar de las mejoras culturales políticas o de derechos alcanzadas durante el gobierno anterior, la falta de planeamiento económico a largo plazo y un proyecto de industrialización autónomo impidieron la mejora sustancial de la economía del país y devino en el estancamiento en 2011. Año a partir del cual la inflación comienza a crecer, junto con el desempleo. Tampoco hubo de parte del gobierno anterior un plan sistematico de erradicación del trabajo informal. Lo que persiste como un problema gravísimo en el mundo del empleo en nuestro país.

Como afecta todo esto al amba.

2000 crisis. Boom de los commodities crecimiento de la demanda de China. Viento de cola para la economía argentina, crecimiento de la industrialización. Gobierno progresista. Estancamiento en 2011.

La caída del PIB de 1,5% para el año 2016 se explica por una contracción del consumo y de la inversión, en conjunción con el aporte negativo de parte de las exportaciones netas. Para los próximos años se espera que las medidas adoptadas durante el inicio de la actual gestión, tendientes a ordenar la macroeconomía en paralelo con la eliminación de las distorsiones que afectaban la eficiente asignación de recursos productivos, redunden en una mejora de la capacidad productiva de la economía, tanto de mediano como de largo plazo. Por ende, la economía mejorará su tasa de crecimiento potencial convergiendo el crecimiento observado a tasas del orden del 3,5% interanual.[3]

ochentas, noventa, 2000 qué pasa ahora.

Hay un problema estructural que tiene le economía argentina, que es la informalidad: hay 38% de la población en estas condiciones. Dentro de este sector la precariedad laboral alcanza el 80%. La fuente de la pobreza está en estas pequeñas y medianas empresas informales. Hay 9 millones de personas en situación de problemáticas laborales y 5 millones de personas están en situación de alta marginalidad.

Problemas con la medición desde 2007. Intervención del INDEC

Claramente, para poder enfrentar esta situación de pobreza, pero más que nada de extrema desigualdad en la región, es importante contar con datos empíricos, generalizables y proyectables sobre las condiciones de vida de la población.

Un problema gravísimo para la planificación del presupuesto nacional pero también de políticas públicas sociales, ha sido la intervención del Indec en el año 2007. A partir de allí, las cifras de pobreza, inflación y desempleo han perdido credibilidad. No solo para la planificación estatal, sino para el análisis en Ciencias Sociales en general. No se tenía información acerca de los más importantes problemas sociales  del país.

Asimismo, desde 2013, el gobierno kirchnerista dejó de publicar cifras sobre pobreza. El nuevo gobierno, promete regularizar la situación de los datos estadísticos oficiales. Sin embargo, aún no se publicaron cifras y debería ser objeto de análisis sociológico y económico a fin de saber cuáles son los indicadores utilizados para la medición y si son los idóneos.

Por esta dificultad los datos con los que se contaron durante la última década, han provenido en su mayoría de organismos privados e institutos de estudios sociales. Como por ejemplo el observatorio de deuda social de la Universidad Católica Argentina. El barómetro de pobreza de cáritas, el instituto de investigaciones de ciencias sociales Gino Germani. Estos últimos, suelen entender la muestra como una región, es decir, miden la pobreza o el desempleo del área metropolitana. El problema es claramente que una vez obtenidos estos datos de manera agregada, la planificación estatal y las medidas de gobierno no suelen ser sobre el área metropolitana, sino más bien, sobre los distintos municipios, provincia o ciudad de buenos aires. Aquí aparece nuevamente el problema de la gobernabilidad metropolitana y la falta de organismos políticos competentes para la actuación inter jurisdiccional.

Presupuesto 2017

El primer plan de presupuesto nacional presentado por el macrismo parece preocuparse al menos en el discurso por la cuestión social. Los primeros objetivos mencionados son pobreza cero, asignación universal por hijo y apoyo a la niñez. Asimismo, se prevé un aumento del minimo no imponible al impuesto a las ganancias. Sin embargo, dicho presupuesto deberá ser aprobado por el congreso y el senado y aún no está confirmado.

Legisladores lo han caracterizado como un presupuesto de transición que "carece de una visión estratégica", por lo que llamó a "discutir un plan mucho más ambicioso de infraestructura social", para atender al 32% de la población bajo la línea de pobreza.

En cuanto a la construcción de gobernabilidad para el área metropolitana de Buenos Aires, se ha anunciado la creación de una comisión consultiva para la región. La misma, sin embargo, no cuenta con presupuesto oficial. Más allá de esto, es un avance valorable de cara a la construcción de una instancia política para la solución de los problemas del AMBA.

“Más de 1 cada 10 porteños -el 12,4%- vive en sitios precarios de la ciudad. Se identificó un total de 42 sitios, en donde viven 82.585 familias, aproximadamente. Utilizando la media nacional de 4,6 miembros, se estima que 379.890 personas viven en villas en ese distrito”, indica el informe realizado por encuestadores de la ONG



[1] http://www.infobae.com/2015/05/17/1729253-la-pobreza-el-area-metropolitana-ya-llega-al-168/

[2] Fundación Metropolitana, 2003.

[3] Proyecto de presupuesto nacional 2017, Ministerio de Economía de la Nación.