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Trabajo

El trabajo es un hecho social de enorme trascendencia. Por el trabajo y a través de él, los sujetos intervienen la Sociedad y la Naturaleza, entran en contacto con sus semejantes, traducen su energía motora y sensorial  en un resultado que son capaces de percibir antes de verlo como fruto de un complejo proceso. El complejo concepto de Trabajo engloba las tareas pertinentes del hombre para mantener su ciclo vital y por lo tanto asegurar la perpetuación de la especie.  

Antropológicamente es la forma en que los humanos intervienen en la naturaleza y la característica que nos distingue del resto de las especies animales, además del lenguaje y la racionalidad.[1] A través del Trabajo, para la mayoría de los teóricos, los humanos modifican la Historia.  

Para Emile Durkheim[2] la  complejización de las formas del trabajo, tienen que ver directamente con la evolución de las sociedades. Conforme las formas del trabajo y su división se complejizan, las sociedades lo hacen. La división del trabajo es un hecho social material que indica hasta qué  punto se han especializado las tareas y responsabilidades de una comunidad. Para el autor, las sociedades primitivas tienden a tener una escasa división de trabajo, principalmente sexual, y la forma lazo social que impera en ellas es la solidaridad mecánica. Una tipo de relación social simple, primitiva, fácil de romperse y colisionar.

En las sociedades modernas, prima la solidaridad orgánica como forma fundamental de relación social. La sociedad se mantiene unida porque los individuos tienen distintas tareas y conocimientos, alta especialización, creándose una red de interdependencias. Las sociedades modernas se caracterizan además por una contrastante división entre trabajo físico e intelectual, que en las sociedades primitivas no existe.

Marx entiende que el trabajo es una actividad humana por excelencia, un atributo especifico de la acción del hombre dirigida a asegurar y crear las condiciones de su propia vida de un modo único y que le es propio.[3] Para el autor, la relación del hombre con la naturaleza se da en la actividad del trabajo; concebido, entonces, como un rasgo especifico de la especie humana. De hecho señala que el total de lo que se llama la historia del mundo no es más que la creación del hombre por el trabajo humano” [4]

Las formas de trabajo cambian según el desarrollo histórico, de esta manera, en diferentes modos de producción histórica priman diferentes modos de trabajo, por ejemplo, la esclavitud en la Antigüedad, el feudalismo en la Edad Media y el trabajo asalariado en el Capitalismo moderno occidental.  En este último, el Trabajo pareciera adoptar la forma de explotación y alienación. El trabajador es despojado de sus medios de producción y debe vender su fuerza del trabajo al capitalista. No hay otra opción posible para el trabajador en este modo de producción. Si no vende su fuerza de trabajo, dado que no es propietario más que de ella, no puede sobrevivir. Así, un atributo esencial de la existencia humana, se convierte históricamente en un concepto negativo, deshumanizante.  

La división del trabajo condiciona la división de la sociedad en clases. Y como esta se torna verdaderamente tal solo cuando se presenta como división entre trabajo manual y trabajo mental, así las dos dimensiones del hombre dividido, cada una de las cuales es unilateral, son esencialmente las de trabajador manual, de obrero y de intelectual. El Trabajo en la Modernidad termina presentándose como una  o la deshumanización completa, una actividad vital, pero que está al servicio de otros y no del hombre mismo. En la Modernidad, el trabajo es alienado, el fruto del esfuerzo no le pertenece a su ejecutor, el hombre ya no se reconoce en su producción.

 

Para la definición neoclásica, el Trabajo  es uno de los factores productivos, junto con el capital y la tierra. Esta concepción se encarga de detallar las implicancias económicas del trabajo como factor en el circuito productivo, más que su caracterización filosófica o antropológica. El trabajo es entonces, la realización de un esfuerzo mental o corporal en pos de la obtención de algún beneficio o producto material, no necesariamente remunerado, como el trabajo de las amas de casa, por ejemplo. El empleo en la concepción neoclásica, es el tipo de trabajo remunerado, sea formal, dentro de un contexto de legalidad o informal. El trabajo es considerado un factor de distribución de recursos en el mercado [5]

 

Gabriela Cévalo Boro, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

 



[1] Rieznik, P. (2007), Las formas del Trabajo y la Historia, Biblos, Buenos Aires, Página 23.

[2] Durkheim, E. (2001) La División del trabajo social, AkaL, Madrid, página 34.  

[3] Rieznik, P. (2007), Las formas del trabajo y la Historia, Biblos, Buenos Aires, página 14.

[4] Marx, K. (1977), El capital, Tomo I, Siglo XXI editores, México, página 67.

[5] Marshall, A. (1942), Historia del Pensamiento económico, Siglo XXI editores, Buenos Aires, página



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