Educación

La Educación puede entenderse como el proceso social de transmisión de conocimientos, valores, habilidades, hábitos o creencias de una generación a otra o entre pares. Conceptualmente la Educación tiene un rol fundamental en la reproducción de las Sociedades ya que de ella depende que las prácticas se perpetúen o no en las nuevas generaciones. También, cumple la función de disciplinadora y justificadora del orden social, es decir, sus contenidos tienen como objetivo generar consenso acerca del respeto del orden vigente. Jean Jacques Rousseau, filósofo contractualista, autor del que se considera el primer tratado sobre Filosofía de la Educación, Emilio, considera que sólo mediante la educación se obtienen ciudadanos hábiles y respetuosos de las instituciones sociales. [1]

Siendo un aspecto fundamental que hace al mantenimiento del orden y la cohesión social, en la Modernidad,  los Estados Nacionales se ocupan del planeamiento y evaluación de la Educación Formal, previamente monopolizada por la Iglesia católica. Divida por etapas según el desarrollo físico, cultural y social de las personas, es obligatoria. La Escuela como institución es junto con la Familia, uno de los grupos fundamentales de la socialización de los sujetos, allí se aprende las reglas fundamentales de la vida colectiva.

La Educación es reconocida en Occidente como un Derecho Humano, a través del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966[2], por tanto, los Estados firmantes se comprometen a que sea una prioridad en la planificación de sus políticas. Esta preocupación tiene que ver con que en las complejas sociedades contemporáneas la educación cuenta como un bien inmaterial, pero de valor[3], que es distribuido desigualmente entre los grupos sociales. De este modo, en las sociedades capitalistas y donde prima la desigualdad social, las grandes mayorías sufren falta de educación o su impartición rudimentaria, siendo los grupos privilegiados los mejores educados o con más acceso a la información y conocimiento. Así la educación se constituye como un tipo de capital cultural por el cual se despliegan  luchas de poder y dominación entre colectivos. En sociedades desiguales, la Escuela, lejos de borrar las desigualdades sociales, tiende a conformar castas escolares, que incluso se perpetúan en los niveles superiores de educación. [4]En este contexto, el Estado intenta o debería actuar como árbitro y garantizar la alfabetización e igualdad de oportunidades para el acceso al conocimiento de la totalidad de la sociedad.

Las formas tradicionales de la educación occidental se caracterizan por la verticalidad y la transmisión de saberes de un profesor como figura de autoridad a unos  estudiantes. Nuevas interpretaciones de la Pedagogía , como las planteadas por Paulo Freire entienden que la transmisión de conocimientos no es vertical y autoritaria si no horizontal, la figura del profesor es puesta en cuestión y se considera que maestro y alumno aprenden al mismo tiempo, en el mismo proceso. Este tipo de compendios teóricos intenta entender a la Educación como un elemento de emancipación de las colectividades.

Otro nuevo paradigma de Educación que pone que cuestión a la educación formal, es la educación virtual o E-learning. Tiene que ver con la utilización de herramientas informáticas para la enseñanza. Este sistema facilita el abaratamiento de costos, amplia el acceso a la información y facilita la educación a distancia. Las TIC (tecnologías de la información y la comunicación)  pueden contribuir al fortalecimiento y la gestión de la planificación educativa democrática y transparente. Donde los recursos son escasos, la utilización prudente de materiales de fuente abierta por medio de las TIC puede contribuir a superar los atascos que genera la tarea de producir, distribuir y actualizar los manuales escolares.[5]

 

Gabriela Cévalo Boro, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

 



[1] Rousseau, J. (1998) Emilio o la Educación, Alianza, Madrid, Página 7.

[2]Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

[3] Bourdieu, P.; Passeron, J., (1964) Los herederos, los estudiantes y la cultura, Buenos Aires, Siglo XXI editores, página 13.

[4] Bourdieu, P.; Passeron, J., (1964) Los herederos, los estudiantes y la cultura, Buenos Aires, Siglo XXI editores, página 19.

[5] UNESCO (2009), Medición de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en educación, Montreal, Instituto de estadística de UNESCO, página 11. 

 


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