miércoles, 13 de diciembre de 2017, 11:49
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C

Cuenca

Una cuenca hidrográfica es un territorio drenado por un único sistema de drenaje natural, es decir, que drena sus aguas al mar a través de un único río, o que vierte sus aguas a un único lago endorreico. En términos físicos, el despliegue espacial de una cuenca hidrográfica expresa la estrategia que ha desarrollado un río y sus tributarios para la realización del ciclo del agua. Tanto las formas que adopta una cuenca y su red de drenaje (radial, dendrítica, rectangular, enrejada) como la orientación que sigue su colector central (rectilínea, meandrosa, etc.) son resultado de multiplicidad de factores que han condicionado la dinámica hidrológica del conjunto: régimen de alimentación superficial y subterráneo, topografía, relieve, textura del suelo, tipo de materiales transportados, carga de fondo, etc
D

Desarrollo

El desarrollo como concepto tiene que ver con la capacidad de una sociedad de producir riqueza y  como consecuencia, bienestar social promoviendo el avance científico, cultural, material de sus habitantes.

Las teorías tradicionales entienden que dentro del capitalismo, como modo de producción prácticamente global, existen países desarrollados y subdesarrollados. Los primeros, han logrado alcanzar un muy alto y eficiente nivel de industrialización durante el siglo XX y han podido posicionarse como países dominantes en el desenvolvimiento del mercado mundial. Estos países, por su nivel de desarrollo económico, están caracterizados por un alto nivel de progreso social en comparación con los países que no se han desarrollado industrialmente. Eventualmente, los países en vías de desarrollo lograrán alcanzar en eficiencia a los países desarrollados, acompañados de las políticas y planificación pública necesarias. El principal indicador del desarrollo de los países, es su crecimiento es decir, el aumento de su Producto Bruto Interno de año a año. [1]

El revisionismo de las teorías tradicionales está encabezado por las llamadas Teorías de la Dependencia. Con la cumbre de su desarrollo en los años 1960, sociólogos y economistas de países latinoamericanos intentaron dar argumentos en contra de la linealidad de las explicaciones tradicionales a través de un análisis histórico del desarrollo de los países del mundo. Entre los autores más destacados pertenecientes a esta corriente, se encuentran Fernando Cardoso, Enzo Faletto, Theotonio Dos Santos, de Brasil pero también Oscar Braun y Marcelo Diamand en Argentina.

Lo que sostiene este cuerpo teórico es que las teorías tradicionales, amparadas en datos macroeconómicos, niegan la realidad histórica del desarrollo de los países industriales, es decir cuándo y a través de qué métodos lograron ser los países manufactureros que hoy son. Los países dependientes se caracterizan por el hecho de que el desarrollo de sus fuerzas productivas depende de un crecimiento constante en la disponibilidad de recursos externos[2] y por economías esencialmente agrarias que exportan productos primarios e importan productos industriales de los países desarrollados.

Para Braun, existen países imperialistas y países dependientes. El capitalismo en los países latinoamericanos, que son también los subdesarrollados, no ha devenido de una evolución del desarrollo de las fuerzas productivas como sucedió en Europa, sino, como un injerto, producto de la colonización económica a través de enclaves que dio como resultado la convivencia de dos tipos de economía. Una agraria y poco avanzada  y otra con centros urbanos capitalistas. Este tipo de economías hibridas, presentan muchas dificultades en el avance de la industrialización, por falta de divisas para la adquisición de insumos y bienes de capital. Estas divisas son provistas por el sector dinámico de la economía, el de la agricultura, lo que da como resultado crisis cíclicas de balances de pagos e inflación estructural.

Estos argumentos plantean que el desarrollo de los países industriales no depende tanto de su eficiencia o  de una superioridad particular en materia productiva, sino más bien de una correlación de fuerzas históricas que dan como resultado a países perdedores y países ganadores. En última instancia, los países subdesarrollados dependen ampliamente, de créditos e inversiones externas para el funcionamiento de su economía y estos son provistos por los países industriales. Esta correlación de fuerzas económicas entre países trae aparejada un alto nivel de desarrollo social (es decir, alto nivel de urbanización, complejidad y avance en materia educativa, científica,  de investigación, una marcada eficiencia en los sistemas de salud etc.) en los países industriales, algunos de Europa Occidental y Estados Unidos principalmente. En contraste con un escaso nivel de desarrollo social en los países latinoamericanos y asiáticos por ejemplo.

Otro tema pertinente con respecto al Desarrollo, tiene que ver, con la forma en que lo miden los organismos internacionales de estadística. Para tener información acerca del desarrollo de los países, en general, se utiliza generalmente, el Índice de Desarrollo Humano (IDH),  elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Consta de un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno.

El informe publicado en 2014, da como resultado que de los medidos, 49 países tienen un IDH muy alto, entre los que se encuentran Noruega, Australia, Suiza y Alemania. Mientras que en 43 países es bajo, en dicho cuartil se ubican Letonia, Chile y Kuwait entre otros.[3]

Este índice es cuestionado en los debates académicos, principalmente por el filósofo y economista bengalí Amartya Sen[4]debido a que no parecería agotar las dimensiones del desarrollo. Por ejemplo, no mide el nivel de participación política ni la desigualdad de género en los países. Sin embargo se utiliza como un parámetro de referencia respetado para la comparación entre países.

Gabriela Cévalo Boro, Facultad de Ciencias Sociales UBA.

 

 



[1] Goedder, C. (2006), “Una perspectiva económica liberal de largo plazo” en AAVV, Políticas liberales exitosas: soluciones pensando en la gente, Buenos Aires, Fundación Atlas, Página 112.

[2] Braun, O. (1970) El desarrollo del capital monopolista en argentina, Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo, página 69.

[3]  Informe sobre desarrollo humano 2014, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

[4] Amartya, S. (1981), Pobreza y hambruna: Un ensayo sobre el derecho y la privación,

 


E

Economía

La Real Academia Española define Economía como la administración eficaz y razonable de los bienes. También como el  conjunto de bienes y actividades que integran la riqueza de una colectividad  o un individuo.[1] La etimología de la palabra proviene del griego “oikos”, que significa patrimonio o casa y “nomos” que significa normas o administración. Por lo que la economía, equivaldría a la administración del patrimonio.

Desde la Filosofía y posteriormente desde las Ciencias Sociales, se ha reflexionado alrededor del problema de la definición de economía.

Por ejemplo Aristóteles en su libro La Política sienta precedente en la definición de la Economía, allí afirma que la Economía es la administración de la casa y la Ciudad, por lo tanto se trata de saber utilizar eficientemente lo necesario para la vida buena.[2] Señala una diferencia entre la Economía como administración de los bienes y la economía como actividad que sólo se ejerce con el fin de enriquecerse. Sólo la primera trae aparejada la prosperidad de la familia y la polis.

Adam Smith[3], a quien se considera el principal exponente de la Escuela Clásica, define Economía Política como una tarea de los legisladores o estadistas. Los principales objetivos de la economía son suministrar a la población ingresos o subsistencia, al mismo tiempo que habilitar a los individuos a que logren por ellos mismos esas funciones. Al mismo tiempo, es característica de la Economía cumplir la función de proveer al Estado o a la República de rentas suficientes para los servicios públicos. Se trata, para Smith, de procurar enriquecer al Estado y a sus miembros. Smith postula que la Economía se desenvuelve con un carácter de autonomía respecto a la Sociedad y el Estado, autoregulando sus variables. La manera más armónica de funcionamiento de variables como los precios, la oferta y la demanda es para Smith aquella en la que el Estado no interviene.

Hasta aquí parecería haber cierta continuidad entre autores acerca de la definición. Hay consenso acerca de la función de administración de la riqueza o los recursos que cumple la economía, sea en el nivel individual como la de un hombre o familia, o en el colectivo, a nivel social o estadual.

La lectura marxista supone una ruptura con estas definiciones al considerar la economía como un fenómeno científico indisociable del progreso de la capacidad productiva y también intelectual que acompaña al surgimiento de la sociedad moderna, es decir, un fenómeno histórico, propio de la emergencia del capitalismo. La Economía según esta perspectiva viene a poner de relieve la opacidad de fenómenos sociales que en otros modos de producción se revelan con claridad y en el capitalismo, son el resultado de un devenir contradictorio.[4] Parecería ser aquí la misión de la Economía Política demostrar el modo en que la riqueza social se produce a través de relaciones entre clases antagónicas.

Más allá de la diversidad y riqueza de posturas filosóficas, existe una división más taxativa que se utiliza para describir posturas económicas. La Economía Ortodoxa, que tiende a nutrirse de los postulados del liberalismo, utilizar análisis macroeconómicos para la justificación de sus observaciones y a dar sustento a posturas conservadoras. Y por otro lado, la Economía Heterodoxa, cuyo corpus teórico se compone muchas veces por aportes marxistas o keynesianos y tiende a realizar críticas sociales a través de la imputación del carácter social de los procesos económicos.

La Economía actual es un área de estudios compleja que requiere muchas veces de la interdisciplinariedad para desarrollar sus diagnósticos. Por ello, muchas veces se vale de otras disciplinas como la Psicología, la Estadística o la Sociología para proveerle más rigurosidad a sus diagnósticos.

Gabriela Cévalo Boro, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

 



[1] Real Academia Española http://dle.rae.es/?id=ELVW605

[2] Aristóteles, (2011) Política, Libro primero De la sociedad civil. De la esclavitud. De la propiedad. Del poder doméstico, Espasa, Madrid, página 19.

[3] Smith, A. (1794) La riqueza de las Naciones, Libro Primero, Madrid, página 27.

[4] Riezink, P. (2007)Las formas del Trabajo y la Historia, Buenos Aires, Biblos, página 2


Educación

La Educación puede entenderse como el proceso social de transmisión de conocimientos, valores, habilidades, hábitos o creencias de una generación a otra o entre pares. Conceptualmente la Educación tiene un rol fundamental en la reproducción de las Sociedades ya que de ella depende que las prácticas se perpetúen o no en las nuevas generaciones. También, cumple la función de disciplinadora y justificadora del orden social, es decir, sus contenidos tienen como objetivo generar consenso acerca del respeto del orden vigente. Jean Jacques Rousseau, filósofo contractualista, autor del que se considera el primer tratado sobre Filosofía de la Educación, Emilio, considera que sólo mediante la educación se obtienen ciudadanos hábiles y respetuosos de las instituciones sociales. [1]

Siendo un aspecto fundamental que hace al mantenimiento del orden y la cohesión social, en la Modernidad,  los Estados Nacionales se ocupan del planeamiento y evaluación de la Educación Formal, previamente monopolizada por la Iglesia católica. Divida por etapas según el desarrollo físico, cultural y social de las personas, es obligatoria. La Escuela como institución es junto con la Familia, uno de los grupos fundamentales de la socialización de los sujetos, allí se aprende las reglas fundamentales de la vida colectiva.

La Educación es reconocida en Occidente como un Derecho Humano, a través del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966[2], por tanto, los Estados firmantes se comprometen a que sea una prioridad en la planificación de sus políticas. Esta preocupación tiene que ver con que en las complejas sociedades contemporáneas la educación cuenta como un bien inmaterial, pero de valor[3], que es distribuido desigualmente entre los grupos sociales. De este modo, en las sociedades capitalistas y donde prima la desigualdad social, las grandes mayorías sufren falta de educación o su impartición rudimentaria, siendo los grupos privilegiados los mejores educados o con más acceso a la información y conocimiento. Así la educación se constituye como un tipo de capital cultural por el cual se despliegan  luchas de poder y dominación entre colectivos. En sociedades desiguales, la Escuela, lejos de borrar las desigualdades sociales, tiende a conformar castas escolares, que incluso se perpetúan en los niveles superiores de educación. [4]En este contexto, el Estado intenta o debería actuar como árbitro y garantizar la alfabetización e igualdad de oportunidades para el acceso al conocimiento de la totalidad de la sociedad.

Las formas tradicionales de la educación occidental se caracterizan por la verticalidad y la transmisión de saberes de un profesor como figura de autoridad a unos  estudiantes. Nuevas interpretaciones de la Pedagogía , como las planteadas por Paulo Freire entienden que la transmisión de conocimientos no es vertical y autoritaria si no horizontal, la figura del profesor es puesta en cuestión y se considera que maestro y alumno aprenden al mismo tiempo, en el mismo proceso. Este tipo de compendios teóricos intenta entender a la Educación como un elemento de emancipación de las colectividades.

Otro nuevo paradigma de Educación que pone que cuestión a la educación formal, es la educación virtual o E-learning. Tiene que ver con la utilización de herramientas informáticas para la enseñanza. Este sistema facilita el abaratamiento de costos, amplia el acceso a la información y facilita la educación a distancia. Las TIC (tecnologías de la información y la comunicación)  pueden contribuir al fortalecimiento y la gestión de la planificación educativa democrática y transparente. Donde los recursos son escasos, la utilización prudente de materiales de fuente abierta por medio de las TIC puede contribuir a superar los atascos que genera la tarea de producir, distribuir y actualizar los manuales escolares.[5]

 

Gabriela Cévalo Boro, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

 



[1] Rousseau, J. (1998) Emilio o la Educación, Alianza, Madrid, Página 7.

[2]Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

[3] Bourdieu, P.; Passeron, J., (1964) Los herederos, los estudiantes y la cultura, Buenos Aires, Siglo XXI editores, página 13.

[4] Bourdieu, P.; Passeron, J., (1964) Los herederos, los estudiantes y la cultura, Buenos Aires, Siglo XXI editores, página 19.

[5] UNESCO (2009), Medición de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en educación, Montreal, Instituto de estadística de UNESCO, página 11. 

 


Estado

Guillermo O´Donnell (1936 – 2011), destacado politólogo argentino, define al Estado como el componente político de la dominación de una sociedad territorialmente delimitada. Por dominación entiende la capacidad de imponer la voluntad sobre los otros y la obediencia de los individuos e instituciones, ya sea a través de la fuerza física o del control ideológico, para afirmar la legalidad y legitimidad del sistema. Lo político, en sentido específico, lo entiende como una parte analítica del fenómeno más general de la dominación, aquella que se halla respaldada por la marcada supremación en el control de los medios de coerción física en un territorio excluyentemente delimitado.

El Doctor en Ciencias Económicas y especialista en las relaciones del Estado y la Sociedad Civil, Oscar Oszlak define al Estado como “la relación social que articula un sistema de dominación social”, haciendo referencia a una dominación política y social dentro de un territorio delimitado. Además, agrega “atributos de estatalidad” que son el reconocimiento de la soberanía del Estado por parte de otros Estados, el monopolio de la fuerza, la extracción de recursos sobre el territorio, y el sentimiento de “pertenencia”.

Los elementos que conforman al Estado son:

  •     Soberanía sobre el territorio y la población;
  •     Población, es decir, el conjunto de habitantes en un territorio
  •     Aparato burocrático para el control institucional y de la población
  •     Gobierno, que representa al Estado y actúa en su nombre, son aquellos hombres titulares del poder del Estado quienes conforman el gobierno.
P

Partidos Políticos

En teoría social en general, los partidos políticos parecerían ser los canales de conexión entre la Sociedad y el Estado. Como medio de mantenimiento de la cohesión social de parte del Estado hacia la Sociedad. Y como mecanismo de satisfacción de las demandas de la Sociedad en el Estado. Los partidos políticos son fundamentales para el funcionamiento armónico de las democracias contemporáneas. Estas contemplan la posibilidad de que haya un partido ganador, pero que el resto de los partidos políticos perdedores de una elección, sigan constituyendo organizaciones sociales de incidencia en la vida política regional y nacional.

Los partidos políticos tienden a conformar entre ellos, según la Ciencia Política, sistemas de partidos que regulan el funcionamiento de la vida democrática y la estructura del sistema político, así como las formas de competencia entre partidos.

Según el artículo Nº2 de la Ley orgánica de partidos políticos de la República Argentina[1], los partidos políticos son instrumentos necesarios para la formulación y realización de la política nacional. Su función exclusiva es la nominación de candidatos para cargos públicos electivos. Según esta ley, para que exista un Partido, es necesario un grupo de electores y de afiliados reunidos por un vínculo político permanente en primer lugar, por otra parte, la organización estable y una carta orgánica que especifique las normas de funcionamiento de la organización. Para funcionar legalmente y poder aspirar a cargos institucionales, es necesario que sean reconocidos jurídicamente, lo que comporta su inscripción en el registro público correspondiente.[2]
Acotados a dicha ley, los partidos son regionales cuando son reconocidos por menos de cinco distritos electorales y partidos de orden nacional cuando son reconocidos por más de dicho número.

La Ley también observa la posibilidad de constitución de Alianzas partidarias para determinadas elecciones. Siempre y cuando sean observadas en las cartas orgánicas de los correspondientes partidos y sean validados ante la autoridad judicial correspondiente. Esta última observación es importante, debido a que el sistema político en Argentina es predominantemente de alianzas. Se caracteriza por la competencia de dos o tres grandes alianzas de partidos políticos de masas y pequeños partidos que tienen representación en el Congreso Nacional.

La Constitución de la Nación Argentina[3], establece que los partidos políticos son de constitución libre. El Estado los debe apoyar económicamente y a su vez debe garantizar una organización democrática, la representación de las minorías. Otra función que les otorga la Constitución Nacional es la de asegurar el reclutamiento de candidatos para las elecciones nacionales y provinciales. También este artículo establece que los partidos políticos deben hacer público su patrimonio.

Para el sociólogo Max Weber, los partidos políticos son una forma de Acción social  que descansa en el reclutamiento libre de los individuos. Tiene como fin proporcionar poder a su dirigente dentro de su asociación y otorgar por ese medio a sus miembros activos determinadas posibilidades, beneficios materiales o inmateriales[4].

Para el politólogo italiano Giovanni Sartori[5], la definición debe hacer hincapié en una cuestión de efectividad o concreción de objetivos, un partido político es grupo político que se presenta a competir en elecciones y que puede mediante ellas adquirir cargos públicos.

Entre las funciones principales de los partidos políticos, se encuentran la movilización de masas, y la estructuración del voto, el reclutamiento de líderes políticos, la planificación de políticas públicas, y la agregación de intereses individuales en intereses colectivos.

Es en Estados Unidos del siglo XIX y en Europa donde se remonta el origen de los partidos políticos. Duverger[6] establece una clara diferenciación entre partidos de masas y partidos de cuadro. Los primeros tienen gran cantidad de afiliados, de votos y de posibilidades de acceder a cargos públicos mediante elecciones. Son flexibles en cuanto a sus normas y tienen gran representatividad territorial. Los partidos de cuadro, en cambio, son más disciplinados, y verticalistas, de menos miembros y más cuadros de dirigencia política.

 

Gabriela Cévalo boro, Facultad de ciencias sociales, UBA



[1] Ley Órganica de Partidos Políticos de la República Argentina Nº23.298, artículo Nº2  

 

[2] Ley Órganica de Partidos Políticos de la República Argentina Nº23.298, artículo Nº 3 inciso C.

[3] Constitucion Nacional Republica Argentina, Artículo Nº38.

[4] Weber, M. (1922) Economía y Sociedad, Fondo de cultura económica, Buenos Aires, página 228.

[5] Sartori, G. (1976) Partidos y sistemas de partidos, Alianza Editorial, Madrid, página 297.

[6] Duverger, M. (1951) Los partidos políticos, Fondo de Cultura Económica, México.

Pobreza

La pobreza es la condición socioeconómica de una parte de la población que no puede acceder o carece de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas que permiten un adecuado nivel y calidad de vida tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable. Generalmente es   resultado de procesos históricos de exclusión social.

Se trata de un concepto complejo y multidimensional que puede interpretarse  de diferentes maneras. Ya sea mediante una visión economicista que privilegie la medición y determinación de esta a través de los ingresos, o mediante una visión sociológica o histórica acerca de las posibles causas de la existencia de la pobreza.

El economista clásico Adam Smith define la pobreza teniendo en cuenta el nivel de desarrollo y las costumbres de una sociedad. Entiende por mercancías necesarias no solo  las indispensables para el sustento de la vida biológica, sino todas aquellas cuya carencia es, según las costumbres de un país, algo inapropiado.[1] . Por tanto, sería  fundamental definir el estilo de vida generalmente compartido o aprobado en cada sociedad y evaluar si hay un punto en la escala de la distribución de recursos por debajo del cual las familias encuentran dificultades crecientes para compartir las costumbres, actividades y dietas que conforman ese estilo de vida de una sociedad en un momento de la historia16

Para Georg Simmel, sociólogo del siglo XIX,  la separación entre los pobres y el resto de la población es relacional, no absoluta. La definición de pobreza recae en la relación específica entre los grupos sociales[2]. La pobreza es para el autor un fenómeno en sí, sino el  hecho de ocupar un lugar determinado en la estructura social con relación al lugar de otros.

En la misma línea de opinión se encuentra el sociólogo Karl Marx, que afirma que la pobreza es una condición estructural del desarrollo del capitalismo como modo de producción.[3] Es que cuanto mayor sean las capas de la clase obrera formadas por menesterosos, enfermizos y el ejército de reserva (trabajadores desocupados), tanto mayor será el pauperismo oficial. Por otra parte el aumento de la acumulación de capital, por los grupos propietarios, responde directamente al aumento de la pauperización de la población.

Los sociólogos de la primera mitad del siglo XX se concentraron en la satisfacción de necesidades físicas como al referencia en la identificación de la pobreza. El primer error ha sido pensar que la eficiencia física del individuo podía estar separada de su bienestar psicológico, sin tener en cuenta la estructura o el tipo de sociedad en la cual vive.

Generalmente, para medir la pobreza, se utiliza el concepto de “línea de pobreza” como indicador estadístico. Según el informe de Desarrollo Humano de 2014 de Naciones Unidas, uno de cada cinco habitantes del mundo vive en situación de pobreza o pobreza extrema[4].

El PNUD destaca tres categorías de pobreza. La pobreza extrema, general y la pobreza humana. Una persona en una situación de pobreza extrema no tiene los medios para satisfacer  sus necesidades alimenticias. Una persona que está dentro de la pobreza general no puede satisfacer otro tipo de necesidades como ropa o techo. La pobreza humana, en cambio, tiene que ver con el acceso a la educación, a la salud o a una alta expectativa de vida.[5]

La pobreza suele entenderse a grandes rasgos de manera absoluta o relativa. La primera se trata de un aspecto más material o económico. Mientras que la segunda considera la pobreza del individuos en función de la sociedad en la que vive. Uno de los pioneros en la identificación de los pobres es Rowntree[6]. Su concepto de pobreza está definido en relación a las necesidades básicas para el mantenimiento de la eficacia física, la comida, la vivienda o la vestimenta. 

Su método de medición era la línea de pobreza correspondiente a los ingresos requeridos para acceder a las necesidades básicas.

Esta línea variaba según la constitución de las familias y quien no alcanzaba a ser considerado como pobre. Esta manera de medir la pobreza es considerada por algunos autores como extremadamente restrictiva.

Gabriela Cévalo Boro, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

 



[1] Smith, A. (1776), Investigación de la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, Madrid, Alianza, página 194.

[2] Simmel, G. (1865), Sociología. Estudios sobre las formas de socialización, Revista de Occidente, Madrid.

[3] Marx, K (1867) El Capital, tomo 1, capítulo 23,Buenos Aires, Siglo XXI editores, página 802.

[4]PNUD (2014), Índices de desarrollo humano, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

[5] AA VV (2013), La cooperación sur-sur en la construcción de la Agenda post-2015 : aportes para el debate , Buenos Aires , Programa Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD página 35.

[6] Rowntree, S. (1901), Pobreza, un estudio de la vida urbana, Londres, Macmillan.


Pobreza en el AMBA

El Área Metropolitana de Buenos Aires produce el 48% del producto bruto argentino, su población equivale a 95% a la población total de la Provincia de Buenos Aires. Fue el epicentro de la industrialización durante el siglo XX. Y continúa siendo en la actualidad un centro económico, cultural y político del país. 15 millones de habitantes, 40 municipios, una ciudad autónoma según el último censo nacional. La ciudad capital ha tenido y tiene como en casi todas los países latinoamericanos, un papel importante en el devenir histórico y político del país. La división política de la ciudad tiene consecuencias relevantes para su gobierno y, por lo tanto, para la calidad de vida de sus habitantes. La preocupación compartida no implica, desde ya, propuestas homogéneas de soluciones.

Sin embargo, es la segunda región más pobre del país (la primera es el noroeste).[1]

No solo la diferencia es grande con el resto del país, si no en la división entre capital federal y el conurbano. Allí, mientras que el 6% de los habitantes de CABA tiene necesidades básicas insatisfechas, el porcentaje aumenta a 9,4% en el conurbano boenaerense.

Contradicciones, es un problema de desigualdad

Siendo entonces, la tercera metrópolis más grande de Latinoamérica, caracterizada por su centro pujante de carácter económico, político y cultural. Siendo sede del gobierno nacional del país, y asimismo, de alguna manera el centro del país, ¿Cómo se explica que el área metropolitana de buenos aires, sea la segunda región más pobre del mismo?

Repaso histórico

Mencionamos especialmente el tremendo impacto que significó el genocidio llamado Proceso de Reorganización Nacional. Su emblemático ministro José Alfredo Martínez de Hoz propuso una Argentina para pocos, sin piedad por aquellos que quedarían afuera: los excluidos. El proceso de paralización del modelo de industrialización por sustitución de importaciones por parte de la dictadura y la profundización de una economía neoliberal, fue un proceso que no se detuvo con el advenimiento de la democracia y término de consolidarse durante la década de 1990.

Dando lugar al más brutal proceso de exclusión social en la metrópoli Buenos Aires, que acentuó la brecha de desigualdad entre quienes concentran la riqueza y quienes sobreviven en niveles de pobreza inexplicables a la luz de la calidad y cantidad de recursos disponibles.

La década del noventa, pináculo de estas prácticas, instaló en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) un nuevo y sensible punto de agenda: la guerra por el suelo. Facilitada por la red de autopistas, ricos y pobres disputaron tierras palmo a palmo con asentamientos y barrios cerrados sin reparar en cotas hídricas ni humedales, entre otras irregularidades. La superficie ocupada por emprendimientos exclusivos es hoy dos veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires, en la que se registran 580 urbanizaciones con un total de 100 mil partidas inmobiliarias.

La política económica del menemato y la convertibilidad desembocaron en una de las crisis sociales y económicas más virulentas del país.

Para octubre de 2002, 61% de la población del Conurbano estaba bajo la línea de pobreza y 30%, por debajo de la línea de indigencia[2]. Pero también tuvo su contracara en la crisis institucional y política, que se resumió en el paso de más de 6 presidentes distintos en menos de un mes.

Para 2003, con la llegada del kirchnerismo al poder, el país, pudo aprovechar del viento de cola de la economía mundial y encarar una recuperación. El boom de los commodities debido al crecimiento de la demanda de materias primas en china, posibilito el crecimiento de la economía a tasas nunca antes vistas. Solo habría que tener en claro una forma de planeamiento que permitiera que la estabilidad económica del país no dependa del precio de los commodities, además de no afianzar un neoextractivismo y reprimarización de la economía. Objetivo que no se logró y que a pesar de las mejoras culturales políticas o de derechos alcanzadas durante el gobierno anterior, la falta de planeamiento económico a largo plazo y un proyecto de industrialización autónomo impidieron la mejora sustancial de la economía del país y devino en el estancamiento en 2011. Año a partir del cual la inflación comienza a crecer, junto con el desempleo. Tampoco hubo de parte del gobierno anterior un plan sistematico de erradicación del trabajo informal. Lo que persiste como un problema gravísimo en el mundo del empleo en nuestro país.

Como afecta todo esto al amba.

2000 crisis. Boom de los commodities crecimiento de la demanda de China. Viento de cola para la economía argentina, crecimiento de la industrialización. Gobierno progresista. Estancamiento en 2011.

La caída del PIB de 1,5% para el año 2016 se explica por una contracción del consumo y de la inversión, en conjunción con el aporte negativo de parte de las exportaciones netas. Para los próximos años se espera que las medidas adoptadas durante el inicio de la actual gestión, tendientes a ordenar la macroeconomía en paralelo con la eliminación de las distorsiones que afectaban la eficiente asignación de recursos productivos, redunden en una mejora de la capacidad productiva de la economía, tanto de mediano como de largo plazo. Por ende, la economía mejorará su tasa de crecimiento potencial convergiendo el crecimiento observado a tasas del orden del 3,5% interanual.[3]

ochentas, noventa, 2000 qué pasa ahora.

Hay un problema estructural que tiene le economía argentina, que es la informalidad: hay 38% de la población en estas condiciones. Dentro de este sector la precariedad laboral alcanza el 80%. La fuente de la pobreza está en estas pequeñas y medianas empresas informales. Hay 9 millones de personas en situación de problemáticas laborales y 5 millones de personas están en situación de alta marginalidad.

Problemas con la medición desde 2007. Intervención del INDEC

Claramente, para poder enfrentar esta situación de pobreza, pero más que nada de extrema desigualdad en la región, es importante contar con datos empíricos, generalizables y proyectables sobre las condiciones de vida de la población.

Un problema gravísimo para la planificación del presupuesto nacional pero también de políticas públicas sociales, ha sido la intervención del Indec en el año 2007. A partir de allí, las cifras de pobreza, inflación y desempleo han perdido credibilidad. No solo para la planificación estatal, sino para el análisis en Ciencias Sociales en general. No se tenía información acerca de los más importantes problemas sociales  del país.

Asimismo, desde 2013, el gobierno kirchnerista dejó de publicar cifras sobre pobreza. El nuevo gobierno, promete regularizar la situación de los datos estadísticos oficiales. Sin embargo, aún no se publicaron cifras y debería ser objeto de análisis sociológico y económico a fin de saber cuáles son los indicadores utilizados para la medición y si son los idóneos.

Por esta dificultad los datos con los que se contaron durante la última década, han provenido en su mayoría de organismos privados e institutos de estudios sociales. Como por ejemplo el observatorio de deuda social de la Universidad Católica Argentina. El barómetro de pobreza de cáritas, el instituto de investigaciones de ciencias sociales Gino Germani. Estos últimos, suelen entender la muestra como una región, es decir, miden la pobreza o el desempleo del área metropolitana. El problema es claramente que una vez obtenidos estos datos de manera agregada, la planificación estatal y las medidas de gobierno no suelen ser sobre el área metropolitana, sino más bien, sobre los distintos municipios, provincia o ciudad de buenos aires. Aquí aparece nuevamente el problema de la gobernabilidad metropolitana y la falta de organismos políticos competentes para la actuación inter jurisdiccional.

Presupuesto 2017

El primer plan de presupuesto nacional presentado por el macrismo parece preocuparse al menos en el discurso por la cuestión social. Los primeros objetivos mencionados son pobreza cero, asignación universal por hijo y apoyo a la niñez. Asimismo, se prevé un aumento del minimo no imponible al impuesto a las ganancias. Sin embargo, dicho presupuesto deberá ser aprobado por el congreso y el senado y aún no está confirmado.

Legisladores lo han caracterizado como un presupuesto de transición que "carece de una visión estratégica", por lo que llamó a "discutir un plan mucho más ambicioso de infraestructura social", para atender al 32% de la población bajo la línea de pobreza.

En cuanto a la construcción de gobernabilidad para el área metropolitana de Buenos Aires, se ha anunciado la creación de una comisión consultiva para la región. La misma, sin embargo, no cuenta con presupuesto oficial. Más allá de esto, es un avance valorable de cara a la construcción de una instancia política para la solución de los problemas del AMBA.

“Más de 1 cada 10 porteños -el 12,4%- vive en sitios precarios de la ciudad. Se identificó un total de 42 sitios, en donde viven 82.585 familias, aproximadamente. Utilizando la media nacional de 4,6 miembros, se estima que 379.890 personas viven en villas en ese distrito”, indica el informe realizado por encuestadores de la ONG



[1] http://www.infobae.com/2015/05/17/1729253-la-pobreza-el-area-metropolitana-ya-llega-al-168/

[2] Fundación Metropolitana, 2003.

[3] Proyecto de presupuesto nacional 2017, Ministerio de Economía de la Nación.


R

Regimen Democrático

La democracia es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. Básicamente se trata de una forma de organización estatal en que las decisiones de gobierno son tomadas por la mayoría, de manera directa, en asamblea, por ejemplo, o indirecta, mediante el sufragio. La democracia, además de una forma de organización estatal, puede aplicarse al gobierno de otras instituciones o grupos más pequeños, como universidades, sindicatos, etcétera. Lo fundamental aquí es que las decisiones no son tomadas por una sola persona o por un grupo  En seminoritario, sino  que por la mayoría o la totalidad del grupo. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.

La democracia se puede definir a partir de la clásica definición de Aristóteles realizada por platón. Esta definición tiene como eje el número de los que gobiernan. Por tanto, existirían para este autor tres tipos de gobierno. La monarquía que es gobierno de uno solo, 

Aristóteles, Hobbes, Maquiavelo, Tocqueville (¿)

La democracia se puede definir a partir de la clásica clasificación de las formas de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles, después, en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno «de los mejores» para Platón, «de los menos», para Aristóteles), democracia (gobierno «de la multitud» para Platón y «de los más», para Aristóteles).2

Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Hay democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios consultivos.

Hay dos tipos de democracia, a grandes rasgos, según su dinámica. La democracia directa y la democracia indirecta, que es la que impera en los gobiernos occidentales contemporáneos, se trata de la democracia liberal capitalista. Es directa, cuando cada miembro de la sociedad, estado u organización, manifiesta su decisión y voto inmediatamente.

Finalmente, hay democracia directa cuando la decisión es adoptada directamente por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos vinculantes, elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida. Estas tres formas no son excluyentes y suelen integrarse como mecanismos complementarios en algunos sistemas políticos, aunque siempre suele haber un mayor peso de una de las tres formas en un sistema político concreto.

No debe confundirse República con Democracia, pues aluden a principios distintos, la república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno del pueblo.

Componentes de la democracia[editar]

En la democracia moderna juega un rol decisivo la llamada regla de la mayoría, es decir el derecho de la mayoría a que se adopte su posición cuando existen diversas propuestas. Ello ha llevado a que sea un lugar común de la cultura popular asimilar democracia con decisión mayoritaria. Las elecciones son el instrumento en el que se aplica la regla de mayoría; haciendo así de la democracia el ejercicio más eficiente, eficaz y transparente, donde se aplica la igualdad y la oportunidad de justicia, práctica oríginada en los siglos XVIII y XIX; cuando la mujer se hace partícipe del derecho al voto. Además, la democracia contemporánea, no se mantiene paralela al régimen absolutista y al monopolio del poder.

Sin embargo muchos sistemas democráticos no utilizan la regla de la mayoría o la restringen mediante sistemas de elección rotativos, al azar, derecho a veto (mayorías especiales), etc.9 De hecho, en determinadas circunstancias, la regla de la mayoría puede volverse antidemocrática cuando afecta derechos fundamentales de las minorías o de los individuos.

Las democracias reales suelen ser complejos mecanismos articulados, con múltiples reglas de participación en los procesos de deliberación, toma de decisiones, en los que el poder se divide constitucionalmente o estatutariamente, en múltiples funciones y ámbitos territoriales, y se establecen variedad de sistemas de control, contrapesos y limitaciones, que llevan a la conformación de distintos tipos de mayorías, a la preservación de ámbitos básicos para las minorías y a garantizar los derechos humanos de los individuos y grupos sociales.

La democracia liberal[editar]

Artículo principal: Democracia liberal

En muchos casos la palabra «democracia» se utiliza como sinónimo de democracia liberal. Suele entenderse por democracia liberal un tipo genérico de Estado surgido de laIndependencia de Estados Unidos de 1776 y luego más o menos generalizado en las repúblicas y monarquías constitucionales que emergieron de los procesos de emancipación o revolucionarios contra las grandes monarquías absolutas y establecieron sistemas de gobierno en los que la población puede votar y ser votada, al mismo tiempo que el derecho de propiedad es preservado.6 10

Así, aunque estrictamente el término «democracia» sólo se refiere a un sistema de gobierno en que el pueblo ostenta la soberanía, el concepto de «democracia liberal» supone un sistema con las siguientes características:

Una constitución que limita los diversos poderes y controla el funcionamiento formal del gobierno, y constituye de esta manera un Estado de derecho.

División de poderes.

El derecho a votar y ser votado en las elecciones para una amplia mayoría de la población (sufragio universal).

Protección del derecho de propiedad y existencia de importantes grupos privados de poder en la actividad económica. Se ha sostenido que esta es la característica esencial de la democracia liberal.6

Existencia de varios partidos políticos (no es de partido único).

Libertad de expresión.

Libertad de prensa, así como acceso a fuentes de información alternativa a las propias del gobierno que garanticen el derecho a la información de los ciudadanos.

Libertad de asociación.

Vigencia de los derechos humanos, que incluya un marco institucional de protección a las minorías.

A partir de lo anterior algunas estudiosos han sugerido la siguiente definición de democracia liberal: la regla de la mayoría con derechos para las minorías.

La democracia liberal frente a otras ideas de democracia[editar]

Al respecto, este tipo de democracia tiene algunas particularidades que la distinguen de otras formas de democracia, entre ellas la libre confrontación de ideas. En palabras de Pío Moa:

() El liberalismo permite exponer todas las ideas, pero la confrontación entre ellas ha de facilitar precisamente, la superación de las falsas o destructivas y la reafirmación de las mejor fundadas, en un proceso sin fin. Por eso la confrontación es indispensable, y un buen modo de evitar choques físicos.()11

La socialdemocracia[editar]

Artículo principal: Socialdemocracia

La socialdemocracia es una versión de la democracia en la que se recurre a la regulación estatal y a la creación de programas y organizaciones patrocinados por el Estado, para atenuar o eliminar las desigualdades e injusticias sociales que, según consideran sus defensores, existirían en la economía libre y el capitalismo. La socialdemocracia se apoya básicamente en el sufragio universal, la noción de justicia social y un tipo de Estado denominado Estado de Bienestar.12 13

La socialdemocracia surgió a finales del siglo XIX a partir del movimiento socialista, como una propuesta alternativa, pacífica y más moderada, a la forma revolucionaria de toma del poder y de imposición de una dictadura del proletariado, que sostenía una parte del movimiento socialista, dando origen a un debate alrededor de los términos de «reforma» y «revolución».13

En general se ha presentado como ejemplo real de socialdemocracia al sistema de gobierno que predomina en los países escandinavos, sobre todo en Suecia.14

La democracia como sistema de relaciones horizontales[editar]

El término «democracia» también se utiliza ampliamente no solo para designar una forma de organización política, sino una forma de convivencia y organización social, con relaciones más igualitarias entre sus miembros. En este sentido es habitual el uso del término «democratización», como por ejemplo la democratización de las relaciones familiares, de las relaciones laborales, de la empresa, de la universidad, de la escuela, de la cultura, etc., tales ejercicios están orientados básicamente al ámbito de la participación ciudadana, cuyos principales mecanismos utilizados para tales efectos son elecciones a través de voto popular, asambleas, propuestas de proyectos y todos aquellos en que se canaliza la voluntad de cambios o aprobaciones con participación directa de los distintos grupos sociales.

Democracia en las monarquías constitucionales[editar]

Dos casos especiales para la idea de democracia son las monarquías constitucionales y las democracias populares que caracterizan al socialismo real.

La monarquía constitucional es una forma de gobierno que caracteriza a varios países de Europa (Gran BretañaEspañaHolanda, etc.), América (CanadáJamaica, etc.), yAsia (JapónMalasia, etc.).

Las monarquías constitucionales varían bastante de país a país. En el Reino Unido las normas constitucionales actuales le conceden ciertos poderes formales al rey y los nobles (designación del Primer Ministro, designación de gobernantes en las dependencias de la Corona, veto suspensivo, tribunal de última instancia, etc.), además de los poderes informales derivados de sus posiciones.15

Existe una tendencia general a la reducción progresiva del poder de los reyes y nobles en las monarquías constitucionales que se ha ido acentuando desde el siglo XX. Si bien, por tratarse de monarquías, en estos países existe una notable desigualdad ante la ley y de hecho de los reyes y demás nobles frente al resto de la población, la severa restricción de sus facultades de gobierno y judiciales ha llevado a que su participación en la mayoría de los actos de gobierno sea excepcional y sumamente controlada por otros poderes del Estado. Ello ha dado origen al expresivo dicho popular de que los reyes «reinan pero no gobiernan» para referirse a la débil influencia legal que los reyes y eventualmente los nobles tienen en los actos de gobierno cotidianos.

En el Reino de España el Rey promulga las leyes, convoca y disuelve las Cortes Generales, convoca referéndum, propone y cesa al Presidente, ejerce el derecho de gracia (indulto y conmutación de penas), declara la guerra, hace la paz, etc. En el ejercicio de todas sus funciones, el Rey actúa como mediador, árbitro o moderador, pero sin asumir la responsabilidad de sus actos que han de ser refrendados por el poder ejecutivo o legislativo,16 lo que lo convierte en una figura representativa del estado pero sin poder político. El rey también goza de inviolabilidad y al igual que otros muchos jefes de estado republicanos, no puede ser juzgado por crimen alguno.17

Los opositores a las monarquías constitucionales sostienen que no son democráticas, y que un sistema de gobierno en la que los ciudadanos no son todos iguales ante la ley, a la vez que no se puede elegir al Jefe de Estado y otros funcionarios estatales, no puede denominarse democracia, si bien en España la monarquía no es constitucional sino parlamentaria.

Democracia soviética[editar]

Modelo de representatividad basado en la experiencia de la Comuna de París y en la superación en el grado de representatividad de la Democracia liberal. Esta Democracia directa parte desde los puestos de trabajo cotidiano, donde se eligen representantes en cada fábrica, taller, granja u oficina, con mandato revocable en cualquier momento. Estos delegados se constituyen en una Asamblea local (soviets) y luego mandaban su representante a la Asamblea Nacional de Delegados del Pueblo.

Se le niega el voto y el poder político, al 10% de la población que abarca a empresarios, banqueros y terratenientes, que ya poseen el poder económico. Por eso se dice que es Democracia obrera o Dictadura del Proletariado, ya que se aplica el poder político contra el poder económico instituido.

Este nuevo Estado debe ser instaurado por la insurrección de las masas, guiadas por un partido único o frente pluripartidista si fuese posible, con una línea partidaria que apunte a barrer con las instituciones del Estado burgués y la legalidad que asegura el poder económico de la minoría. La élite revolucionaria consciente tiene el objetivo de instruir a la sociedad en las formas de auto gobernarse, insta a elegir sus delegados en los puestos de trabajo, comités de fábricas, granjas y talleres, mediante el cual se aprenderá a administrar la economía, transformándose en una ciudadanía cotidiana y un poder permanente.

Se discute sobre la viabilidad de la eliminación de las condiciones de la existencia burguesa, supuesto para el paso de la sociedad enajenada a la comunista.18 Esto significa que a medida que se avance en la socialización del poder político y del poder económico se producirá la «extinción del Estado» pasando a ser solo una estructura administrativa bajo control de todos los ciudadanos. Este «no Estado» es el considerado como la etapa final del socialismo: el comunismo.

Democracia en el socialismo «real»[editar]

Los países con sistemas políticos inspirados en el comunismo marxista conocidos como «socialismo real» como Cuba poseen sistemas de gobierno que suelen utilizar la denominación de «democracias populares». Las llamadas «democracias populares» se caracterizan por estar organizadas sobre la base de un sistema de partido político únicoo hegemónico, íntimamente vinculado al Estado, en el que según sus promotores puede participar toda la población y dentro del cual debe organizarse la representación de las diferentes posiciones políticas, o al menos de la mayor parte de las mismas.19 Por otra parte en las llamadas «democracias populares» actuales la libertad de expresión y deprensa están restringidas y controladas por el Estado.6

Según sus defensores, la «democracia popular» es el único tipo de democracia en la cual se puede garantizar la igualdad económica, social y cultural de los ciudadanos, ya que los poderes económicos privados no puede influir en el sistema de representación.

Algunos marxistas opinan también que las actuales «democracias populares» no son verdaderas democracias socialistas y que constituyen una deformación de los principios originales del marxismo. En el caso concreto de China, sostienen que ha desarrollado una economía orientada al capitalismo, pero se vale de su título de “República Democrática Popular” para poder contar con mano de obra barata, mediante la explotación de los trabajadores chinos, hasta niveles de vida calificados como infrahumanos, tal como pasa en muchas democracias capitalistas.

Democracia y derechos humanos[editar]

Por derechos humanos y de los ciudadanos se entiende el conjunto de derechos civiles, políticos y sociales que están en la base de la democracia moderna. Estos alcanzan su plena afirmación en el siglo XX.

Derechos civiles: libertad individual, de expresión, de ideología y religión, derecho a la propiedad, de cerrar contratos y a la justicia. Afirmados en el siglo XVIII.

Derechos políticos: derecho a la participación en el proceso político como miembro de un cuerpo al que se le otorga autoridad política. Afirmados en el siglo XIX.

Derechos sociales: libertad sindical y derecho a un bienestar económico mínimo y a una vida digna, según los estándares prevalentes en la sociedad en cada momento histórico. Afirmados en el siglo XX.

También se ha distinguido entre derechos humanos de primera (políticos y civiles), segunda (sociolaborales), tercera (socioambientales) y cuarta generación (participativos).

Democracia, mecanismos de control y accountability horizontal[editar]

Guillermo O'Donnell ha puesto de manifiesto la importancia de los mecanismos de control o accountability horizontal, en las democracias modernas, a las que él prefiere denominar «poliarquías». El control horizontal, se diferencia del control vertical democrático que se realiza por medio de las elecciones periódicas, visualizado como una conformación del Estado, integrado por diversas agencias con poder para actuar contra las acciones u omisiones ilícitas realizadas por otros agentes del Estado.20

Las democracias modernas tienden a establecer un complejo sistema de mecanismos de control de los cargos públicos. Una de las manifestaciones de estos contrales horizontales es la figura del impeachment o «juicio político», al que pueden ser sometidos tanto los presidentes como los jueces, por parte de los parlamentos, de acuerdo a ciertas constituciones, como la de Argentina, Brasil o Estados Unidos. Otras agencias más modernas orientadas al mismo fin son el defensor del pueblo u ombudsman, las sindicaturas de empresas públicas, los organismos de auditoría, las oficinas de ética pública, etc.7

Historia

 

Clístenes, "padre de la democracia ateniense", busto moderno.

La democracia aparece por primera vez en muchas de las antiguas civilizaciones que organizaron sus instituciones sobre la base de los sistemas comunitarios e igualitarios tribales (democracia tribal).

Entre los casos mejor conocidos se encuentran la relativamente breve experiencia de algunas ciudades estados de la Antigua Grecia, en especial Atenas alrededor del año 500 a. C. Las pequeñas dimensiones y la escasa población de las polis (o ciudades griegas) explican la posibilidad de que apareciera una asamblea del pueblo, de la que solo podían formar parte los varones libres, excluyendo así al 75% de la población integrada por esclavos, mujeres y extranjeros. La asamblea fue el símbolo de la democracia ateniense. En la democracia griega no existía la representación, los cargos de gobierno eran ocupados alternativamente por todos los ciudadanos y la soberanía de la asamblea era absoluta. Todas estas restricciones y la reducida población de Atenas (unos 300.000 habitantes) permitieron minimizar las obvias dificultades logísticas de esta forma de gobierno.

En América en el siglo XII se formó la Liga Democrática y Constitucional de Haudenosaunee, integrada por las naciones SénecaCayuga, OneidaOnondaga y Mohicanos, donde se consagraron los principios de limitación y división del poder, así como de igualdad democrática de hombres y mujeres. La democracia de Haudenosaunee ha sido considerada por varios pensadores como el antecedente más directo de la democracia moderna.21

Durante la Edad Media europea se utilizó el término de «democracias urbanas» para designar a las ciudades comerciales, sobre todo enItalia y Flandes, pero en realidad eran gobernadas por un régimen aristocrático. También existieron algunas democracias llamadas campesinas, como la de Islandia, cuyo primer Parlamento se reunió en 930 y la de los cantones suizos en el siglo XIII. A fines del siglo XII se organizaron sobre principios democráticos las Cortes del Reino de León (1188), inicialmente llamado «ayuntamiento», debido a que reunía representantes de todos los estamentos sociales. En escritores como Guillermo de OckhamMarsilio de Padua y Altusio aparecen concepciones sobre la soberanía del pueblo, que fueron consideradas como revolucionarias y que más tarde serían recogidas por autores como HobbesLocke y Rousseau. En Europa este República de las Dos Naciones con sistema político de la mancomunidad, llamado Democracia de los Nobles o Libertad dorada, se caracterizaba por la limitación del poder del monarca por las leyes y la cámara legislativa (Sejm) controlada por la Nobleza de Polonia (Szlachta). Este sistema fue el precursor de los conceptos modernos de democracia,22 Monarquía constitucional,23 24 25 y federación.26

En Europa el protestantismo fomentó la reacción democrática al rechazar la autoridad del Papa, aunque por otra parte, hizo más fuerte el poder temporal de los príncipes. Desde el lado católico, la Escuela de Salamanca atacó la idea del poder de los reyes por designio divino, defendiendo que el pueblo era el receptor de la soberanía. A su vez, el pueblo podía retener la soberanía para sí (siendo la democracia la forma natural de gobierno) o bien cederla voluntariamente para dejarse gobernar por una monarquía. En 1653 se publicó en Inglaterra el Instrument of Government, donde se consagró la idea de la limitación del poder político mediante el establecimiento de garantías frente al posible abuso del poder real. A partir de 1688 la democracia triunfante en Inglaterra se basó en el principio de libertad de discusión, ejercida sobre todo en el Parlamento.

En América la revolución de los comuneros de Paraguay de 1735 sostuvo el principio democrático elaborado por José de Antequera y Castro: la voluntad del común es superior a la del propio rey. Por su parte, en Brasil, los afroamericanos que lograban huir de la esclavitud a la que habían sido reducidos por los portugueses, se organizaron en repúblicas democráticas llamadas quilombos, como el Quilombo de los Palmares o el Quilombo de Macaco.

La Independencia de Estados Unidos en 1776 estableció un nuevo ideal para las instituciones políticas de base democráticas, expandido por la Revolución francesa de 1789 y la Guerra de Independencia Hispanoamericana (1809-1824), difundiendo las ideas liberales, los derechos humanos concretados en la Declaración de Derechos de Virginia y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el constitucionalismo y el derecho a la independencia, principios que constituyeron la base ideológica sobre la que se desarrolló toda la evolución política de los siglos XIX y XX. La suma de estas revoluciones se conoce como las Revoluciones burguesas.

Las constituciones de Estados Unidos de 1787 con las enmiendas de 1791Venezuela de 1811España de 1812Francia de 1848, y Argentina de 1853 ya tienen algunas características democráticas, que registrarán complejos avances y retrocesos. La evolución democrática inglesa fue mucho más lenta y se manifestó en las sucesivas reformas electorales que tuvieron lugar a partir de 1832 y que culminaron en 1911 con la Parliament Act, que consagró la definitiva supremacía de la Cámara de los Comunes sobre la de los Lores.

En realidad recién puede hablarse de la aparición progresiva de países democráticos a partir del siglo XX, con la abolición de la esclavitud, la conquista del sufragio universal, el reconocimiento de la igualdad legal de las mujeres, el fin del colonialismo europeo, el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y las garantías de no discriminación para las minorías raciales y étnicas.

 

 


S

Sociedad

La definición de Sociedad es problemática en tanto se propone describir las relaciones entre los individuos y los grupos y de este modo, cambia radicalmente según la perspectiva desde la que se la aborde. En el desarrollo de las Ciencias Sociales, se ha intentado definir a la Sociedad desde las perspectivas objetivista, subjetivista y también entendiéndola como una relación superadora entre Individuo y grupo. Sin embargo pareciera que muchas veces las perspectivas diferentes y contrapuestas, son complementarias y aportan más conocimiento acerca de la complejidad del fenómeno social.

Para uno de los fundadores de la Sociología como disciplina científica, Emile Durkheim, la Sociedad no es una simple suma de individuos, sino que es un sistema formado por su asociación y representa una realidad específica que tiene caracteres propios.[1] El autor sostiene que si bien nada colectivo puede producirse sin conciencias particulares, esta condición es necesaria pero no suficiente. Es preciso también que las conciencias  de los sujetos estén asociadas, combinadas, y combinadas de cierta manera. De esta combinación resulta la vida social. La Sociedad es un fenómeno sui géneris distinto y mayor a la suma de sus partes, que está en las conciencias porque está en el todo, y no al revés. De esta forma, la Sociedad es coercitiva sobre los individuos y los constriñe a actuar de determinadas maneras en las que no es relevante su decisión individual. Por ejemplo, la sociedad se impone a través del uso de la moneda, el idioma, la moral imperante, el Derecho positivo, etc. Hechos sociales que preexisten a las decisiones individuales, que son exteriores a pero modifican la decisión de los individuos. Durkheim sostiene que hasta las disposiciones que a simple vista parecen intimas o personales, están determinadas o cohesionadas por hechos sociales, por ejemplo, hasta la decisión de suicidarse.[2]

Otro autor por demás importante en el debate sobre la definición de Sociedad es Max Weber, enfoque a diferencia de Durkheim no se concentra en las formas en que la colectividad constriñe a los individuos sino en la importancia que tienen las acciones de los actores individuales en la configuración de las relaciones sociales. Aquí entonces lo importante para determinar qué es la sociedad, es cuáles y con qué intenciones actúan los actores. Por esa razón, Weber clasifica los tipos de acciones que pueden llegar a realizar los individuos viviendo en sociedad. A partir de allí concluye que se configurarán distintos tipos de Sociedad dependiendo de qué tipo de acciones sus actores realicen. De hecho, este autor entiende a determinadas corporaciones como el Estado o las Empresas como determinados tipos de acción social[3]. La sociedad es una relación entre individuos cuando se inspira en una compensación de intereses  por motivos racionales, para obtener un fin, o ser fiel a un valor o bien por costumbre o tradición.

Tradiciones sociológicas más contemporáneas como las de Bourdieu y Parsons, intentan ser superadoras de la dualidad subjetivismo- objetvismo, demostrando que lo que define a la Sociedad, no es la suma de individuos y sus voluntades, y tampoco la colectividad como fuerza externa y coercitiva, aunque ambas son partes importantes de la Sociedad.

Parsons define a la Sociedad como un sistema de roles institucionalizados y procesos motivacionales organizados en torno a ellos. La Sociedad aquí es la interrelación resultante entre tres sistemas, el Social, el de la Personalidad y la Cultura. Los sistemas de la personalidad y de la cultura están constantemente determinados por el sistema social. Por un lado está la psicología de los individuos, por otro las herramientas culturales y finalmente la sociedad. La interrelación entre los tres sitemas da por resultado un conjunto de interacciones sociales que se mantienen en el tiempo y que es muy difícil cambiar, a esto se refiere con “institucionalización de los roles”. Para Parsons el sistema  más importante y determinante sobre los otros dos, es el de la cultura, ya que provee sistemas de interpretación y significados, tanto de las acciones individuales, en el plano del sistema de la personalidad como en las acciones colectivas en el plano del sistema social. [4]

Bourdieu, por el mismo camino, propone a la sociedad como un conjunto de campos en los que los individuos se desenvuelven a través de los capitales (social, cultural, económico, simbólico) que posee. Cada campo tiene su propia dinámica, como si se tratara de las reglas de un juego, en el que los individuos adoptan diversas estrategias para la concreción de sus intereses y compiten por los recursos materiales. Este juego, dentro de cada campo (campo político, intelectual, artístico, por ejemplo), reproduce y transforma la estructura social.[5] Al mismo tiempo, los individuos son intervenidos por lo social y la dinámica de los campos configurando su habitus propio. El habitus es lo social hecho cuerpo, un conjunto de disposiciones a actuar que los individuos poseen y a la vez son dependiendo del lugar en la estructura social en la que están situados.[6] Es la forma en que las estructuras sociales se graban en nuestro cuerpo y nuestra mente, y forman las estructuras de nuestra subjetividad y a la vez, estas subjetividades actúan en los campos sociales, reproduciendo o generando rupturas en las prácticas sociales.

No puede afirmarse que las relaciones y la organización social sean monopolio particular de los humanos. Derrida, por ejemplo, sostiene que muchas especies animales viven en sociedades incluso igual de complejas que las humanas[7]. Marx señala también, que muchas sociedades animales tienen sistemas de organización y división del Trabajo como los humanos en la Modernidad. Lo que distingue a las sociedades humanas de las animales es entonces, la conciencia y el propósito con que los humanos realizan sus acciones en el campo social. Humanos y animales se organizan socialmente pero solo los humanos son conscientes y reflexivos acerca de su acción social.  Además de esto, la capacidad de lenguaje permite el devenir histórico de las sociedades humanas. Como ejemplifica Marx en el Tomo I de El capital, Las hormigas tienen sistemas de división del trabajo complejas y jerarquizadas, sin embargo, vienen trabajando del mismo modo hace millones de años. Las sociedades humanas en cambio, cambian históricamente.[8]

Las dimensiones del estudio de la Sociedad, en la actualidad son amplias y pretenden generar conocimiento original acerca de las relaciones humanas y la forma en que se desenvuelven históricamente. De esta manera se ocupan del estudio de la cultura, la historia, la división del trabajo, la economía, la política, la gestión del ambiente y el habitad, las relaciones de dominación y cooperación, etc.

Gabriela Cévalo Boro, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.



[1] Durkheim, E. (1998), Las reglas del método sociológico y otros escritos sobre filosofía de las ciencias sociales, Madrid, Alianza, página 156.

[2] Durkheim, E. (1965), El suicidio. Estudio de sociología, Buenos Aires, Schapire, página 18.

[3] Weber, M. (1964), Economía y Sociedad. Esbozo de Sociología comprensiva, México, Fondo de Cultura Económica, página 33.

[4] Talcott P. (1988), El sistema social, Madrid, Alianza, página 4.

[5] Bourdieu, P. (1970), “La reproducción de la ideología dominante”, en Estudios de Ciencias Sociales, Número 2-3, página 73. 

[6] Bourdieu, P.(), La distinción, Buenos Aires, Siglo XXI, página 68.

[7] Derrida, J. (2002), Seminario de la Bestia y el Soberano, Buenos Aires, Manantial, página 19.

[8] Riezink, P. (2007), Las formas del Trabajo y la Historia, Buenos Aires, Biblos, página 21.