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La demanda de ayuda aumenta en el conurbano

Hay cada vez más pedidos de alimentos en el Gran Buenos Aires, principal bolsón de pobreza del país.

El informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA que marcó que la pobreza es del 32,5% y que en el primer trimestre del año se sumaron a ese grupo 1,4 millones de personas encendió una luz de alarma que, en el caso del conurbano bonaerense, es más intensa. La UCA proyecta que abril cerrará con un 40,9% de pobreza en el conurbano, mientras a nivel nacional el número será de 32,6%. Esas cifras se palpan en comedores e instituciones de asistencia social de varios distritos, que reciben cada vez mayor demanda, pedidos que llegan a las autoridades municipales y sobre los que el gobierno bonaerense empieza a tomar nota.

Las organizaciones que trabajan en los barrios notan que las necesidades se incrementan y, con ellas, los pedidos de ayuda. «Tenemos más demanda en comedores, en asistencia familiar. Es algo que empezamos a observar hace dos semanas, aproximadamente», afirmó a LA NACION Claudio Spícola, director de Cáritas Quilmes.

«No tenemos números exactos, pero esto se está dando en Florencio Varela y Quilmes. En Varela, el nivel de pobreza es muy grande, y Quilmes tiene sus extremos sociales», describió Spícola.

En los comedores, los números crecientes que la UCA difundió se materializan en cada vez más personas que piden ayuda para poder acceder a los alimentos. En el comedor «Las voluntarias de María», del barrio Trujui, de San Miguel, la demanda de asistencia alimentaria está en aumento, según contó Susana Melgarejo, quien lo administra sin ayuda estatal.

«Tuve que cerrar el comedor dos días esta semana, por falta de dinero para comprar comida. Esto yo lo hago como puedo, pero cada vez hay más demanda y la mercadería me dura menos», señaló Melgarejo, que recibe a 200 chicos y 100 adultos a los que les brinda almuerzo y merienda en su comedor, de lunes a viernes.

«Hablé con el gobierno provincial, expliqué la situación, los invité a venir, pero no hubo respuestas», añadió Melgarejo, que tiene el comedor desde hace 16 años.

La organización Un Minuto de Vos ayuda a Melgarejo en su comedor de San Miguel y también a la parroquia del barrio San Cayetano, de Campana, en la que se ofrece una merienda los fines de semana a unos 50 chicos. «Los alimentos que juntábamos a fin de año les duraban todas las vacaciones de verano. Este año, a mediados de enero ya nos volvieron a pedir», graficó la situación Gonzalo Rinaldi, director de la organización.

«Hace dos o tres meses que está viniendo más gente», aseguró Soledad Godoy, de la parroquia del barrio San Cayetano, de Campana. En la iglesia, les da la merienda a unas 50 personas por fin de semana. «Cada vez más gente viene a pedir comida a mi casa, que está al lado de la capilla», afirmó.

En el comedor comunitario «Pekenito», de Rafael Calzada, en el partido de Almirante Brown, la situación también es compleja. «Se sumaron 17 chicos en los últimos dos meses. Teníamos 120 y hoy tenemos 137», explicó a LA NACION Juan Argañaraz, que está a cargo del comedor. Sus necesidades pasan por alimentos básicos, leche y azúcar, para atender la demanda creciente que afronta.

El aumento del reclamo de asistencia social en el conurbano genera inquietud en el gobierno de María Eugenia Vidal. Según pudo saber LA NACION de una alta fuente del gabinete de la gobernadora, las autoridades bonaerenses esperan contar con más recursos que lleguen desde Nación para paliar el déficit social que empiezan a sentir en varios municipios.

«El pedido de trabajo es muy fuerte. En los barrios marginales está la demanda desde hace cuatro, o cinco meses», planteó Gabriel Katopodis, intendente de San Martín, en diálogo con LA NACION.

El jefe comunal alertó sobre el futuro de los planes sociales y su peso en la situación económica actual en el conurbano. «Están congelados todos los planes, salvo la Asignación Universal por Hijo. Los planes habían logrado paliar la indigencia; si no se actualizan, la indigencia puede aumentar», advirtió. Además, el intendente marcó que en su distrito son varias las pymes que están suspendiendo personal. No obstante, señaló que «todavía no hay situaciones críticas, no hay problemas en los barrios».

Salud, otra preocupación

La demanda básica de alimentos no es la única que está en aumento, también los líderes de organizaciones sociales perciben un recrudecimiento de problemas relacionados a la provisión de medicamentos y, en algunos casos, a la reaparición con fuerza de ciertas enferemdades en barrios pobres.

«Hace meses que no hay leche en polvo en los centros de salud de la zona. Y vemos más gente buscando medicamentos, personas que tenían algun tipo de cobertura. Por ejemplo, se están entregando menos medicamentos por el plan Remediar», afirmó Spícola, el director de Cáritas Quilmes.

«Nos están pidiendo alimentos, ropa y ayuda para conseguir trabajo. Y nos hablan de un rebrote de tuberculosis en la zona de Campana», advirtió Rinaldi, de Un Minuto de Vos.

Fuente: La Nación